Por: Joel Cruz Torres ecoos_edomex@yahoo.com.mxVALLE DE CHALCO, Méx.- Evidentemente que mucho tiene que ver la calma, la vergüenza y el compromiso con los electores, el actuar con razón y acato con la gente, pero por sobre todo respeto, esta la variedad de género, pero pese a ello los dirigentes nacionales, estatales y los voraces postulantes de Convergencia poco les interesa endosarse un propósito, sin con ello sólo son tomados en cuenta los servidores del candidato, en este caso podría hallarse el pretendiente a la alcaldía de Valle de Chalco, Juan Carlos Soto Ibarra, quien inició su campaña muy por encima de sus perspectivas, más sin embargo una vez más se evidencia que el poder y el dinero liquidan la prudencia, paz y seriedad de quien por algún lapso de la campaña político-electoral fue una persona sencilla.
Se señala que Juan Carlos Soto Ibarra, se mareo con la candidatura y por todos los medios investigó que los dirigentes nacionales (Dante Delgado Ranauro y Luis Maldonado Venegas) y estatales (Juan Ignacio Samperio Montaño), resolvieran darle no sólo la aspiración a la alcaldía de Valle de Chalco, sino la decisión de imponer en la planilla a sus zalameros, pese a que varios de ellos cobran en la nómina municipal del vecino municipio de Chalco, dejó a un lado a muchos antiguos militantes de este partido, que como es tradición dejó de ser una opción real de gobierno, para convertirse en más de lo mismo, pero lo más grave es que estos mercenarios de la grilla vallechalquense, mostraron su verdadera ambición de poder y dinero al discriminar tramposamente a las mujeres vallechalquenses.
Para tal consecuencia marcan vecinos que de principio se veía que este proyecto le iba ir muy bien, pero al final de cuentas estas gentes demostraron su lastre, ya que junto con sus incondicionales excluyeron cínicamente a las mujeres vallechalquenses, pues de forma vergonzante no les admitieron un sólo espacio en las candidaturas propietarias, dejándolas sólo en candidaturas suplentes, burlándose y utilizando a muchas de ellas sólo para el trabajo de campo, esta acción demuestra que Convergencia se convirtió en uno más de los mini partidos, donde sólo unos cuantos quieren ser siete oficios, catorce necesidades de la política.
Para muestra está, que mientras en el PRI las aspirantes a regidoras propietarias son cuatro: Fany Soriano Ramos (1ª Regidora); Santa Ramírez Lucero (3ª Regidora); María Eugenia Andrade Gómez (4ª Regidora) y Santa Wendy Saucedo Torres (6ª Regidora), en el PAN son: María del Consuelo Servín López (Síndico); Lucía Beristaín Enríquez (2ª Regidora); Maribel Morales Jiménez (6ª Regidora) y Sonia López Medina (7ª Regidora), en el PRD aspiran: María Jazmín Fernández Carreón (2ª Regidora);
Irma Tenorio Contreras (3ª Regidora) y Xochitl Nallely Limón Pintado (5ª Regidora), en el Convergencia las mujeres fueron discriminadas al ser enviadas a cubrir los espacio de suplentes que son el requisito de registro, para darle paso a los mozalbetes de Juan Carlos Soto Ibarra, que su mayor fracaso es tener a unos dizque asesores que le hacen al payaso por sentirse grandes estrategas, cuando en la realidad son una parte del montón.
El síndico procurador Enrique Espejel Hernández, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del estado de México (PGJEM) por el delito de abuso de autoridad y/o peculado en contra de Juan Carlos Soto Ibarra, encargado de la dirección de Obras Públicas municipal, que quedó asentada en el acta TOL/DR/I/464/2008.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada